martes, 24 de julio de 2012

LAS ESCALERAS....


El título del blog hace referencia a las primeras entradas que hice, pero continúo con el mismo como homenaje a mi familia y mi barrio, aunque las próximas no tengan nada que ver con el tema, o sí.


     
     Que los niños sientan miedo es algo bastante habitual. Yo lo tenía a lo irracional, lo sobrenatural, a lo que no tiene explicación lógica o científica. En definitiva, a lo desconocido.


     Hubiera sido más fácil tener miedo a cosas reales, como por ejemplo... no sé.... ¡una rata saliendo de una cloaca! Se le puede dar un escobazo y acabar con ella. Pero eso más bien me daba curiosidad. Y luego estaba el morbo de explicarlo: "¡He visto una rata así de grande!" o "¡He visto una rata grande como un conejo!", y es que esta expresión exagerada, la del conejo, siempre es bien recibida por el que te escucha, por mucha cara de asco que ponga.

No ha visto una rata, ha visto los
números de la economía española


     O a las arañas, que me sobresaltaban al descubrirlas (ahora también), pero que me atrevía a matarlas, no sin antes escudriñarlas  bien para ver cuán largas  o peludas eran sus patas.

     Pero lo que me daba mucho, mucho miedo, era subir sola las escaleras de mi casa, y eso que vivía en un primer piso, aunque realmente era un segundo porque había un principal. ¡Qué alivio me entraba cuando coincidía con algún vecino! Pero la mayoría de las veces no era así, claro. Se me aceleraba el corazón y las subía de dos en dos, siempre mirando atrás de reojo y rogando que el muerto que había regresado del más allá diese un traspiés provocándole  el consiguiente retraso, y apareciera cuando yo había traspasado ya el umbral de la puerta de mi casa. Ayudaba el hecho de que no había luz en la escalera, siempre en penumbra y con recovecos en los que cabía perfectamente ese ser tenebroso. 

No me digáis que no asusta...

    Pero la escalera que más miedo me daba  era la de mi tía Dorín, en la calle Tantarantana, ya que era mucho más grande que la mía.  Vivía en el 5º piso y cuando llegaba al portal daba cinco golpes al picaporte con todas la fuerza con que era capaz, y esperaba que mi tía se asomase al balcón para decirle "¡Tieta, que voy a subir!", lo cual quería decir que se asomara al hueco de la escalera para que yo pudiera verla mientras subía. No siempre era así, no sé si se le quemaba la comida o pasaba de mí. Más bien esto último, en esa época no había mucha sensibilidad con el tema de los miedos en los niños.


      En cada rellano había un hueco a la derecha y otro a la izquierda, ambos con dos puertas ¡esos temibles huecos! Cuando conseguía pasar un rellano y me disponía a subir el siguiente, completamente rodeada de oscuridad, ya me asaltaba la certeza de que sería ahí donde estaba "escondido" el zombie (bueno, esa palabra la aprendí después). Después, para bajarlas, iba tan rápida que estaba casi segura de que no me atraparía.

      La pregunta más escuchada era ésta "Pero, vamos a ver ¿de qué tienes miedo?" y ¿Qué les iba a decir? ¿Que tenía miedo de un muerto cuando no había visto ninguno y no sabía ni cómo eran?. La respuesta era "Pues... yo que sé..."


     Los vampiros, que también pertenecían a esa especie de los ni vivos ni muertos, me daban pavor, sobre todo desde que había visto la película muda del año 1922 "Nosferatus". Terrorífica la escena en la que se ve su sombra subiendo las escaleras muuuuy despacio para no despertar a la doncella que duerme arriba y a la que quiere morderle la yugular.


¡¡¡¡¡AAAAAHHHHHH!!!!!


      No recuerdo haber visto en el cine una escena que me pusiera los pelos más de punta que ésa.


    Según la película que emitían por televisión en "Sesión de tarde" los sábados, así pasaba yo la semana siguiente.Recuerdo haber visto una en la que un reptil  enorme se adueñaba de las calles de una ciudad rompiendo edificios a colazos, y devorando personas que luchaban por escapar de sus fauces moviendo sus piernecitas frenéticamente hasta que con un movimiento de cabeza el monstruo se los tragaba enteros. Me pasé la semana angustiada por las noches en mi cama imaginándome que el bicho aparecería en cualquier momento atravesando la pared de mi habitación y zampándose a toda mi familia dejándome a mí como postre.


¡Bon profit!

    Luego llegó "Historias para no dormir". En mi casa nadie ponía dos rombos para ver la tele, así que yo veía esas historias, muchas veces terroríficas, que conseguían que el título de la serie cobrara sentido.


     "La zarpa", cuya trama se basaba en un  amuleto maldito, y "El caso del Sr. Valdemar", que trata sobre la hipnosis a un muerto, consiguieron dejarme varias noches en vela. En esa época compartía cama con mi hermana Julia, a la que de vez en cuando tocaba para verificar que no se estuviese descomponiendo como el personaje de esa historia de Ibáñez Serrador.


Este actor, Narciso Ibañez Menta,
 trabajaba "de miedo"

     No sé si cuando nacemos nos marcan con un sello invisible en la frente que dice "Miedosa para toda la vida", pero los miedos no te abandonan nunca, aunque van cambiando con la edad.  De todos modos  sigue dándome, digámosle incomodidad, el quedarme a oscuras. Para dormir me gusta notar algo de claridad, y poder ver la silueta de mi mano me da tranquilidad.


     Pero hay algo a lo que no le acabo de perder el miedo. Es cuando voy a un restaurante o a una cafetería y pregunto dónde están los servicios y me dicen la temida palabra "¡ABAJO!". 


      Me dice una de mis acompañantes, que casi siempre suele ser mi hermana, "¿Te acompaño?", y yo en un arrebato de valentía y coraje le contesto "No, si no hace falta...", cuando en realidad estoy deseando que venga conmigo.


    Y ahí viene cuando la matan, a medida que voy bajando la escalera, las voces del público congregado en el local van disminuyendo, disminuyendo, disminuyendo... hasta que llego ABAJO donde no se oye prácticamente nada, es como entrar en otra dimensión. Ya podía estar mi piso así de insonorizado y me libraría de oír a las dos o las tres de la madrugada las peleas de mis vecinos de arriba. 


      Una vez allí y confiando en que esté el baño a rebosar de mujeres, se confirman mis temores de que no hay un alma ¿Dónde están las mujeres? ¡Si todo el mundo sabe que somos unas expertas en hacer colas en el WC!


     Me esfuerzo por oír el pequeño murmullo que viene de arriba y me digo que no estoy sola y que si grito me oirán, así que cuando he acabado y me lavo las manos, no me entretengo ni en secármelas, ya que el aparato hace un ruido de mil demonios y podría ahogar mis posibles peticiones de socorro. Subo la escalera, con las manos mojadas, como alma que lleva al diablo, siempre mirando atrás y por fin llego al deseado y tranquilizador ruido de conversaciones de los comensales. ¡Ufff! ya puedo respirar tranquila....


    ¿Porqué tiene que estar siempre el WC  en el piso de abajo?


     
     


     


      



25 comentarios:

Mª Trinidad dijo...

Bién querida Montse, que bueno y qué alegría me has dado , así me gusta siempre seguir adelante.
Los miedos de pequeña, es una cosa que creo que no se va nunca, el miedo a la oscuridad sobre todo, pero es bueno superarlo, contarlo tan bien explicado como lo has hecho tú, y seguir adelante.
Un fuerte abrazo, luego vuelvo.

Gemma dijo...

JAJAJA!!!!!
Como encontraba a faltar estos ratitos.
El dichoso miedo.....debe ser genético, aunque una vez un médico me dijo que no. A partir de ahora siempre te acompañaremos a los servicios que esten ABAJO.
Vale más que no pongas mis miedos, sino creerán que somos unas hermanas chaladas, y eso ni hablarrrr...
UN BESAZO MUY GRANDE, GUAPA.

Miquel dijo...

Muy bueno eso del WC...un abrazo y salut

Júlia dijo...

Hacía días que no me reía tanto, es que tal como lo voy leyendo, te veo en todas las circunstancias que cuentas, con esa expresión de miedo que las hermanas conocemos muy bien.

Me ha gustado mucho, eres una artista, continúa contando que nos alegras la vida.

Muchos besos.

Montse dijo...

Hola, Mari Trini! Después de una temporadita sin poner nada por fin me he decidido a escribir algo. Como ves es algo desenfadado, sólo con ánimo de entretener un poco, las cosas de actualidad e instructivas ya las hacéis todos vosotros estupendamente.
Un abrazo.

Montse dijo...

Gemma, sé que a partir de ahora me acompañaréis ABAJO, uff, no sabía cómo deciróslo, el miedo que paso, jajaja.
Un beso, bonica.

Montse dijo...

Gracias, Miquel, si es que la que es miedosa...
Saludos!

Montse dijo...

Julia, ýo pasando miedo y tú riendo, mala hermana!!! jajaja.
Ya sabes las hermanas tan miedosas que tienes, que somos unas cagás.
Besitos!

Mari-Pi-R dijo...

Montse, me alegro muchísimo de volverte a leer, el otro día quería decírtelo que te pusieses de nuevo al escritorio, pero veo que lo has hecho sin mis palabras, me alegro de ello.
Yo siempre he tenido un miedo horrible a los ratones y ratas, tengo pesadillas con ellos y en la casa tengo miedo al menor ruido que oigo.
Mira cada uno somos muy sensibles a cada cosa que para otros no le dan la menor importancia.
Besos fuertes y me alegro que hayas vuelto

Josep dijo...

Hola Montse, no hace falta que diga que me alegro muchísimo de que vuelvas de nuevo. Personalmente -y veo que no estoy solo nos hacias falta. Hay cosas que yo por lo menos no he dicho nunca, sobretodo el miedo de los niños. No se, digamos que no se me había ocurrido, pero es muy cierto. De niño a uno le asusta la oscuridad y la noche porque teme lo desconocido y a los miedos impuestos por los adultos.
Cuando se es joven, este miedo desaparece porque se tienen demasiadas energías, incluso uno trata de buscar situaciones que lo hagan sobresaltarse, nos da miedo; si, pero un miedo mas relacionado a la emoción de la aventura que a lo desconocido o sobrenatural.
En cambio el miedo del adulto mayor, del anciano, el afán de acercarse a lo divino es más producto del miedo a un final incierto.
Y ese miedo es porque dejamos muchas cosas pendientes porque vivimos poco, porque desperdiciamos mucho de nuestra vida y aun conservamos las secretas ilusiones de realizarlas.
Desafortunadamente, en este caso el miedo esta justificado.
Ya no hay vuelta atrás, ya no podrán vivir lo que quisieron vivir, se acabo, solo les queda aferrarse a la ilusión de una recompensa en la otra vida.

Ben trobada, Montse.

Un petó.

Montse dijo...

Hola, Mari-Pi!, es verdad,a la mayoría les pasa como a ti, tienen pánico a las ratas y ratones. Es que yo siempre he pensado ¿qué te puede hacer un ratón? Ahora mismo he recordado un caso que me pasó a mí trabajando, sabía que había un ratón en mi trabajo pero no había forma de cazarlo y un día que estaba haciendo una faena salió de debajo de la mesa en que me encontraba y se asustó al mismo tiempo que yo y los dos lanzamos un grito, se escapó corriendo el pobre más asustado que yo, le bauticé con el nombre de Ratón Miki. Al final acabó ahogado en el cubo de fregar, hasta me dio pena.
Muchas gracias por tus palabras, un beso.

Josep dijo...

Montse, muchas veces me pasa que me acuerdo de las cosas cuando ha pasado un tiempo. Tu dices que el WC está abajo siempre?. Yo creo que no: "Está al fondo a la derecha"!!
Y ya que estoy, te diré que las pelis de Ibañez Serrador eran de mucho yu-yu. TODAS!! Empezando por aquel sobrino que entierra a su tio al reves para que se hunda más en la tierra...calla, calla.
Quina por!!
Una abraçada.

Montse dijo...

Josep, yo debí tener poca energía de joven porque seguía siendo miedosa, pero es cierto que se sienten otros temores. Y de mayores, como tú dices, es la inquietud por lo que vendrá, porque lo que vemos a nuestro alrededor no nos gusta, tantas personas mayores totalmente dependientes, y eso es lo que nos asusta. Y después no sabemos...
Josep, los que no están al fondo a la derecha están abajo, te lo digo yo.
Un petó.

Mª Trinidad dijo...

Hola amiga Montse:
Vuelvo a comentarte lo que me ha gustado tu post, esos miedos los tenemos los crios cuando somos pequeños, a mí me ocurría que mi hermano Paco, me asustaba mucho y él se divertía con verme asustada, ya sea con películas o con sustos simplemente, pero ahora se ven desde la lejanía y solo encuentro añoranza, porque hace años que no está , murió de leucemia...
Ojalá me diera sustos y con el Nosferatus que me llevó al Cine RIO, en la Avd.ahora Marqués de Barberá, antes de llegar a la plaza Barcelona, de pequeña daban dos películas y me acuerdo que me oriné encima, porque me daba miedo ir al labavo del cine, palabra...Y de verdad a pocas cosas le tengo miedo y sí a una, a la enfermedad eso me da mucho respeto mucho.
Un beso el otro día queria contarte esto pero estaba apurada de tiempo.
BFDS.

Montse dijo...

Hola, Mari Trini, veo que has estado muy ocupada estos días, yo lo estaré de ahora en adelante, ya te contaré.
Hay que ver lo que les gusta a los hermanos asustar, seguro que en todas las casas pasaba lo mismo, y nosotras las niñas nos quejábamos "Mama, me está asustando...!!
¿El cine Rio estaba en una travesía de la avenida antes de la Pl. Barcelona? Pienso que es el que nosotros solíamos ir cuando mi hijo mayor era pequeño, allí vimos casi todas las películas de Woddy Allen. Ahora ya no existe ese cine, como muchos de Sabadell, han ido haciendo multisalas, como en el Imperial.
Seguramente te faltará poco para las vacaciones, mientras tanto que pases un buen fin de semana. Besos.

Enric H. March dijo...

Me n'alegro que hagis tornat, Montse!

Podríem explicar tantes coses de les escales, oi? La foscor de què parles tu, però també la llum tenebrosa d'aquelles bombetes de 25 watts, de les olors, de la corda que servia per obrir el portal des dels pisos, de la minúscula casa de la portera, dels portals que tenien un negoci (a casa meva hi havia un sabater), dels terrats, de les veïnes cantant pel celobert, de la ràdio sonant tot el dia...

Qui no hagi viscut en escales antigues, estretes i fosques no es pot imaginar aquesta mena de submón.

Montse dijo...

I jo me n'alegro de veure't, Enric.
La meva escala no tenía corda per obrir el portal, de día sempre estaba obert i a la nit es cridaba al sereno.
¡Com desitjaba jo aquesta "alta tecnología" que veia al portal de alguna amiga meva!
Un altre cosa va ser als anys 70 quan van reformar la escala i van posar una "meravellosa" porta de alumini amb porter electrónic, tan lletges que les veiem ara, pero a les hores era de lo més modern i práctic.
Es veritat que a moltes escales posaban un petit negoci, com agafar punts de mitja, rellotger, venedor de lotería, etc. A la escala del meu cole hi havía un senyor que arreglaba pilotas de fútbol, jo no m'enrecordo gaire, pero els meus antics companys amb els qui m'he retrobat vía mail, sí.
I tant, encara quedan moltes cosas de aquells temps per recordar, grácies.

Montse dijo...

¡Volía dir punts de mitge!

Eastriver dijo...

Montse, yo me perdí esta entrada, pero ya ves que no me la perdí del todo, porque hoy, recién llegado de mis vacaciones, he dado una vuelta por los blogs amigos y he reencontrado la tuya... De lo cual me alegro mucho, porque sinceramente no recuerdo otro blog que desgrane recuerdos personales con la gracia con que lo haces tú.

Mientras iba leyendo pensaba en Historias para no dormir, jaja, yo era muy joven pero recuerdo algún trozo que veía de escondidas, porque mis padres no me dejaban. Recuerdo la historia de un viejo maltratado por su mujer. Iba en silla de ruedas. Ella se lo cargaba. Y la película acababa que ella llegaba a casa tras el entierro y comenzaba a notar una presencia. Y al final, la silla de ruedas comenzaba a caminar sola, como si el espíritu siguiera sentado en ella y la moviese en dirección a la aterrorizada viuda.

Un abrazo muy grande.

Montse dijo...

¡Ramón, casi he visto la cara de la mujer aterrorizada viendo la silla de ruedas rodando hacia ella, mientras lo leía! es que esa serie daba miedo de verdad, pero seguramente la que tú veías fue una nueva entrega, unos años más tarde.
Espero que hayas disfrutado de tus vacaciones, y estoy segura de que las compartirás con nosotros en tus próximas entradas.
Muchas gracias!

Mari-Pi-R dijo...

Querida Montse, mis grandes deseos de felicidad para estas fiestas navideñas y que el 2013 sea lo mejor para ti y los tuyos.
Esperando que el próximo año tengas un poco más de tiempo para consagrar a tu espacio.
FELIZ NOCHE BUENA CON AMOR

BESOS FUERTES

Paco Lucas dijo...

Montse, por casualidad he descubierto tu blog, y no he podido resistirme a leer cadu una de las 52 entradas dedicadas a la historia de tu familia y tu barrio. Me ha gustado mucho recordar con su lectura vivencias, espacios y lugares que nos han sido comunes, ya que mis abuelos y mi padre vivían en la calle Mediana de San Pedro, al que yo tambien consideré mi barrio de la infancia y juventud. Pese a ser quizás algo mas joven (nací en 1961) los recuerdos de mi niñez más temprana son muy parecidos a los tuyos. Recuerdo con añoranza los comercios del barrio, las paradas antiguas de Santa Catalina, las afamadas anchoas de la calle Fonollar y todavia parece que oigo a mi padre contarme las aventuras de la banda del Titi por todo el barrio. Muchas gracias Montse por tu relato emotivo y sincero que me ha llegado a emocionar en muchos momentos.
Veo que hace meses que ya no escribes... es una lástima, porque creo que lo hacías muy bien. Gracias una vez más por la oportunidad de recordar momentos que ya tenía en el olvido

Montse dijo...

Gracias, Paco, por tus palabras. No sabes lo que significa para mí, que mi relato sirva para emocionar y hacer recordar cosas olvidadas de nuestro querido barrio. Es verdad que hace meses que no escribo, entre otras cosas por falta de tiempo, pero en cuanto tenga un ratito intentaré ponerme manos a la obra, que seguro que han quedado cosas en el tintero.
Muchas gracias.

MIGUEL dijo...

Me gusta mucho tu blog, Montse. Es fantástico que compartas tus recuerdos. Muy a menudo nos sentimos identificados de una manera u otra.

Yo también tenía miedo de las escaleras del edificio donde vivíamos (5º piso, ático) por la noche, cuando me hacían 'bajar la basura' al portal. Tenía calculado lo que duraba el automático de la luz y la subida era a la carrera antes de quedarme a oscuras. Por supuesto, al doblar cada recodo, me parecía que una sombra asomaba por el anterior, siguiéndome :) Todavía tengo esa sensación cuando voy a visitar a mis padres...Puede que te guste echar un vistazo a mi blog. Quizás encuentres también un par o tres de recuerdos con los que te sientas identificada... Un saludo, y gracias por compartir.

http://thosewerethetimes-quetiemposaquellos.blogspot.com.es/

Montse dijo...

Veo que no era la única miedica, Miguel! y tú aún tenías suerte de tener luz automática, ya que hasta que nos la pusieron a nosotros pasamos unos añitos en la más absoluta oscuridad.
Gracias por tu comentario, y lo que he podido leer de tu blog me ha parecido precioso, me has hecho sonreír con todos esos detalles de las Navidades y he creído vivir las mías mientras lo leía.
Me lo leeré con más tranquilidad para disfrutarlo.
Muchas gracias y un saludo.