sábado, 10 de marzo de 2012

31 - LA LECTURA EN CASA


   En la calle Gombau había un pasaje con salida a la calle Fonollar. Allí dentro había un kiosco donde se cambiaban tebeos y novelas. Casi cada día, cuando volvíamos del colegio,  íbamos a cambiar tebeos para nosotros y novelas románticas para nuestra madre.

Estos y muchos más

Mi madre leía novelas

   Por poco dinero teníamos lectura distinta cada día. Leíamos TBO, DDT, TíoVivo, Supermán, Hazañas Bélicas, El Capitán Trueno, Mary Noticias, Azucena, Vidas Ejemplares.... Cuando fuí mas mayorcita también leía a escondidas las novelas de mi madre, tan apasionadas y románticas, de Corín Tellado, Carlos de Santander, etc. Todos habíamos aprendido a leer enseguida y nos gustaba.

TBO, con La familia Ulises...


La pequeña Lulú...

TioVivo...
13 Rue del Percebe
¡genial!

Supermán

La serie Azucena

   Las historietas y los personajes de Ibañez, Vázquez, Escobar, Peñarroya, Segura, Raf, y otros más, fueron los entrañables compañeros de ocio de nuestra niñez.


Estos me los leía cuando había 
acabado con los otros

   Cuando veníamos de cambiarlos, nos entraba verdadera urgencia por leerlos, y como era prácticamente la hora de comer, los leíamos con el plato al lado. Si ese día estaba mi padre, que no nos lo permitía, nos guardábamos el tebeo debajo del culo en la silla para que él no lo viera, y disimuladamente dábamos una ojeadita, y cuando nos mirábamos cómplices, nos entraba la risa y mi padre nos reñía porque no le gustaba que nos riéramos en la mesa. A nosotros nos entraba más risa y para disimular tirábamos el trapo de la cocina (entonces no teníamos servilletas) al suelo y en el transcurso de la recogida nos reíamos a pierna suelta, pero en silencio, y cuando nuestra madre se daba cuenta le entraba la risa también, por lo que el enfado de mi padre aumentaba al mismo ritmo que nuestras risas.

Nosotros cuatro, con mi madre, la
tieta Elisa y mi vecina Conxiteta.
En la mesa no podía faltar un tebeo

     Los que también me gustaban era Claro de Luna, donde cualquier canción que se escuchara en la radio, la convertían en una historia. Incluían la letra de la canción, y yo me las aprendía todas y jugaba a cantantes.

Los cantantes italianos estaban de moda

   No concebíamos un día de Reyes sin libros. El año que me regalaron el primer libro de Enyd Blyton, "Aventura en el valle",  me entusiasmó tanto que seguí leyendo los de esta autora.  Tenía toda la colección de Enyd Blyton, la de "Los Cinco", "Los siete secretos" y "Aventura".


Mi primer libro de Enyd Blyton

Los leía y releía

La familia Hollister

     Tenía también los de la saga de "La familia Hollister".  Me apasionó "Cinco semanas en globo", "Robinson Crusoe", "Las dos huerfanitas", "Mujercitas" etc. Hasta hace bien poco he conservado esos libros, pero las mudanzas son las asesinas de los recuerdos. ¡Qué mal me sabe haberme desprendido de ellos! Pero no tengo suficiente espacio.

Sabía los nombres de todos
los personajes
Leyendo éste, deseaba
 visitar La Alhambra

    Cuando mi hermana Julia empezó a trabajar, se hizo socia del Círculo de Lectores, que entonces estaba en auge, por lo que  entraron en casa los best seller del momento.

   A mi padre le gustaban los libros de divulgación, sobre todo de historia, tenía muchísimos ejemplares de la revista "Historia y Vida". Le aburrían las novelas. Recuerdo un libro con el que disfrutó: "El español y los siete pecados capitales", de Fernando Díaz Plaja. Recién llegada la democracia, mi hermana Julia le regaló el día de Sant Jordi un libro sobre Francesc Maciá que le ilusionó mucho.

Tenía casi toda la colección

   A mi madre, que tiene 87 años, y sólo tiene visión en un ojo, le sigue gustando leer y "devora" los libros que mi hermana Julia, con quien vive, le lleva.


A mi madre le gustó mucho


Este me lo recomendó ella,
es precioso

Pocas personas no lo
 deben haber leído

Engancha en la primera 
línea


10 comentarios:

Mª Trinidad dijo...

Maravilloso post, has descrito tu niñez y la de casi todos, y buenos libros eso es lo más importante leer.
Y a tu querida SRA. Madre, le das un abrazo enorme y un beso de mi parte, mira como tiene buen gusto, a pesas de su escasa visión, eso tiene mucho mérito.
Un beso amiga, y a tus hermanas Júlia, y Gemma y a tí , y muchas gracias por este post.
Precioso.

Mari-Pi-R dijo...

Que gracia me ha hecho las risas en la mesa con el tebeo y cómplice tu madre de ello.
Tuviste buenas lecturas, yo nunca fui demasiado aficionada a la lectura, iba por la biblioteca ésto si que lo recuerdo pues siempre me gustaba ir.
Un abrazo

Montse dijo...

Le doy el beso a mi madre de tu parte, Mari Trini. Cuando Julia le trae libros de la biblioteca procura coger unos especiales con letra muy grande, pero no hay mucha variedad de títulos, aunque cada día se lee el periódico de arriba abajo. Gracias, guapa y un beso para tí de todas nosotras.

Montse dijo...

Siempre me ha gustado leer, Mari-Pi-R, pero ya en la primera línea sé si me va a gustar el libro, como ahí no me entre, ya está difícil que continúe con él. Mi casa estaba llena de tebeos siempre, el rato de leerlos era el rato de silencio en la casa, con cuatro que éramos no se oía una mosca. Un beso y buen domingo.

Júlia dijo...

Cuantos tebeos hemos leido y que bien lo hemos pasado con tantas historias salidas de tan magníficos maestros de sueños infantiles.


Que gracia me ha hecho ver las portadas de esos tebeos tan asociados a nuestra niñez, algunos de ellos no los recordaba, a nuestro hermano Juanito tambien le gustaba Roberto Alcazar y Pedrín y si no recuerdo mal creo que había también Florita

A la mama le ha gustado leer mucho, cada día lee el periódico de arriba a abajo, tiene dos libros de la Biblioteca encima de la mesa, a veces lee los dos a la vez y hace cruzadas de letras... una crack

Bueno, a continuar leyendo querida hermanita.

Montse dijo...

Julia, y también leíamos Pumby, Daniel el Travieso, y cuando caía algún ejemplar de La Codorniz en nuestra manos también, con los dibujos de Gila, que tanto le gustaba al papa. Es una lástima que ahora no exista eso del cambio de tebeos, era una buena manera de incitar a los críos a leer desde pequeños todos los días. Ojalá que la mama pueda seguir leyendo, dale un besito y otro para tí.

Gemma dijo...

Creo que los cuatro aprendimos a leer con los tebeos.
Iba a cambiar las novelas de la mama y como no recordaba las que ya había leído las escogía a ojo. (Casi siempre acertaba).
Mi preferido siempre ha sido Mortadelo!!
Un abrazo.

Josep dijo...

Magnifico Montse, te felicito por este post tan entrañable. Aunque no seamos de la misma epoca, el final de una y el principio de otra casi se unen.
Los TBOs, los clásicos son los mismos, la tienda donde ibamos a cambiar pues más o menos, y luego viene el episodio de leer libros. Uno ya se sentia mayor al leer "la isla del tesoro" y todas las de esta serie, que por cierto ahora nadie los lee.
Nosotros a la biblioteca no ibamos. Solo habia una en Poblenou y casi te podría decir que era para gente mayor, o estudiantes de universidad o algo por el estilo.

Un petó.

Montse dijo...

Yo también cogía las novelas de la mama a ojo. La saga familiar ha continuado aprendiendo a leer con los tebeos, como Jordi que le compraba cada semana el Pulgarcito, el que salió después, aunque no supiera leer y cuando empezó el cole ya sabía hacerlo, y Germán, con 6 años ya se reía leyendo a Mortadelo. Besos!!

Montse dijo...

En mi barrio no sé siquiera si había biblioteca, Josep, supongo que sí, pero la nuestra era el kiosco de los tebeos. Tienes razón, ahora no leen esos libros ni esos tebeos, ahora son comics japoneses, en mi casa abundan con mi hija que está muy puesta en el tema, y de libros, mi hijo mayor sí que leyó algunos de los míos, pero los otros dos ni siquiera hicieron el intento, son otros tiempos...
Ya te dije en un comentario que estoy leyendo a Candel, pero no sé si te ha llegado, me gusta mucho.
Un petó.