martes, 3 de abril de 2012

41 - LAS REUNIONES TUPPERWARE



     ¿Quién no recuerda las reuniones de Tupperware?
  
      Fue un boom cerca de los años 70, las mujeres se volvían locas con los Tupperware, se oían frases cómo "Pongo el pollo en un tupervare  y me dura toda la semana"




       Se reunían en casa de una de ellas y se las invitaba a tomar café. Se pasaban toda la tarde oyendo a la demostradora de Tupperware hablar de las excelencias del producto, caro, muy caro, pero que todas compraban encantadas porque se lo iban a ahorrar en los productos que tenían que tirar a la basura porque se les había estropeado.
Se había acabado el meter los filetes en la nevera, en un plato tapado con el papel en el que te los envolvían en la carnicería.



     Al final de la reunión les regalaban a todas las asistentes un pequeño obsequio, como un pincho de plástico para saber si el bizcocho del horno estaba todavía crudo (que siempre acababa con la punta quemada al tocar el fondo del molde), un pelador de apio ¿? de plástico, o una cucharilla superlarga también de plástico terminada en arandela para colgarla no sé de dónde y para remover no sé el qué. Todos estos artilugios acababan en un cajón de la cocina para no utilizarlos jamás.


     La demostradora sacaba sus dotes de convicción y las animaba para que organizaran la próxima reunión en sus casas, con la promesa de grandes regalos. Se hacían las remolonas, pero, en el fondo, estaban deseando poder juntarse otra vez en casa de una de ellas para seguir hablando todas al mismo tiempo sin moderadora ni nada.


      Cuando llegaba el marido de la anfitriona, y se encontraba con la casa llena de mujeres, algunas conocidas y otras no, y la mesa del comedor hasta arriba de cacharros de plástico de colorines, no sabía dónde meterse ni dónde  mirar, azorado que estaba el pobre hombre.


Yo tuve un llavero Tupperware ¿y tú?

      En mi casa, como en muchas, a la que cogías uno del armario, se te caían encima todos los tupervares, ya que no había forma humana de tenerlos ordenados más de un cuarto de hora.

       Teníamos los redondos, los cuadrados, los rectangulares, para los huevos, para el embutido, para el pescado....para hacer flanes, para hacer polos...


         ...para la leche condensada, para el agua, para las olivas, para las almendras....para el café, para la harina...para la papilla del niño...

...para la tortilla de patatas, 
para la carne  rebozada... 

        Cuando se rompía una tapa, que era lo primordial y el secreto de mantener frescas las viandas gracias a su "sello hermético", en la próxima reunión se podía comprar suelta, así que tenías tupervares eternamente.

      Eternos y todo, ahora los compramos en los chinos o en  IKEA que son más baratos y también nos hacen el apaño.


         


       

13 comentarios:

Mari-Pi-R dijo...

Tan solo fui a una demostración de Tupperware, pero si que compré sin llenarme los armarios, todavía conservo algunos productos, lo peor que he encontrado son las tapaderas que se encogen con el tiempo terminando rotas.
Ahora en las tiendas de todo cien venden productos similares que hacen el mismo apaño.
Creo que se ha pasado de modo, verdad?.
Un beso

Júlia dijo...

Fué una innovación la venta de productos en domicilios, la gente estaba encantada con las reuniones vecinales, como se veía en las películas "americanans".

Yo todavía conservo y utilizo algunos tupperware, seguro que los de los "chinos" no duraran tanto, pero cuando abro el armarios de los "plásticos", continúan cayéndome encima, para algunas cosas soy muy tradicional...

Bonito y colorido post.

Bona nit y Força Barça (estoy viendo el partido por TV1 y escuchando a Puyal)

Montse dijo...

Mari-Pi-R, las tapas o se encogen o quedan anchas, y entonces no encajan, a veces he llegado a poner una goma elástica alrededor para llevarlos al campo y que no se vertiera lo de dentro.
Yo no creo que ahora en España hagan reuniones, como dices está pasado de moda y en las tiendas de 100 nos apañamos.
Un beso.

Gemma dijo...

Reafirmo lo que dice Julia, a mi me da miedo abrir el armario de los tupper; siempre me atacan!!
También conservo alguno de la época, del "ajuar" que nos hacía la mama.
Besicos a todos.

Montse dijo...

Julia, se te caen encima pero sin tapa, que las perdéis, jaja.
Me acuerdo que la mama hace pocos años decía "los tengo todos sin tapa, no sé donde las meten".
3 a 1 ¡visca el Barça!

Petons.

Gemma dijo...

Creo que todavía hacen esas reuniones. Cuando mi hija iba a Primaria me invitaron a una las mamas del cole, pero viendo los precios actuales alucine bastante.
Vamos, que no compre nada!!

Montse dijo...

Yo también tengo,Gemma, la verdad es que duran mucho.
Tengo un montón de tuper guardados para el "ajuar" de mi hija también.
Ahora bien, eran caros de narices y por lo visto continúan caros.
Besitos.

Eastriver dijo...

jajja, lo de caerse todos los taperwares en la closca es bien verdad, no se puede abrir según qué armarios...

A mí me ha hecho siempre mucha gracia el nombre. El nombre, que es inglés, debería pronunciarse algo así como tapergüer, y ya ves, tuperguare, jaja. Bueno, en mi casa lo llamábamos un túper.

Montse dijo...

En mi casa lo llamábamos "tupervare" pero cuando nos poníamos finas era "taper-uer", y veo que también estaba mal, jaja. Ahora se ha quedado en "taper", lo mismo da que sea un plástico de los chinos o de los suecos.
Gracias, Ramón.

Mª Trinidad dijo...

Fantástico el post, y tanto que me acuerdo de las meriendas del tuperware, yo tengo varios tapers, y resulta que le gustan a mi hijo, y me dice que se los regale para su ajuar, y están supernuevos aunque estan usados y las tapas tapan muy bien.
Un abrazo Montse y me he alegrado de esos tupers tan buenos, entonces eran caros pero han dado un buen uso y el que le queda.
Un beso fuerte querida Montse

Josep dijo...

Ostres Que bo!
Yo también me acuerdo de los "Tuper"
En casa aun queda alguno, es como las tazas o platos Duralex. Era "la pera" los traian de Andorra, que gracia!

petons

Montse dijo...

Mari Trini, haz caso a tu hijo y guárdale unos tapers, jaja, a los míos ya les dí alguno, y tengo guardados unos cuantos para mi hija, porque la calidad desde luego no es la misma que la de los chinos.
Un beso, guapa.

Montse dijo...

Josep, es verdad que en todas las casas había tazas de Andorra, mi madre todavía tiene unas con flores rosas que las tenía todo el mundo.
Lo cierto es que Duralex fue muy práctico, yo aún busco vasos pero cuesta encontrarlos.
Petons.