sábado, 11 de febrero de 2012

17 - NUESTRO ENTRAÑABLE BARRIO (1)


     Cuando se acercaba el verano, se oía por la calle un ¡Tris!¡Tras!¡Tris!¡Tras!, el sonido de unas tijeras enormes abriéndose y cerrándose con rapidez. Era el esquilador que anunciaba su llegada para cortar el pelo a los perros. Al día siguiente estaban los perros del barrio pelados y con menos pulgas. Era la peluquería canina de aquellos tiempos.

Puedo asegurar que no los dejaba así

Mi calle Jaume Giralt, la recorría
el esquilador y los perros se 
escondían al oírlo

     En nuestra calle había dos lavaderos, uno casi al lado de casa y otro cerca de  Sant Pere més Baix,  aunque nuestra madre no iba nunca, ella prefería lavar en la fregadera de nuestra cocina, decía que allí se iba a chafardear.  Antiguamente,  hubo  una pila para lavar la ropa en un rincón de la cocina que mi padre eliminó para que quedara más espaciosa.

Este era el lavadero de la calle
Tantarantana, hoy convertido
 en garaje

   Siempre la recuerdo lavando y lavando montones de ropa y la tendía en el balcón que daba a la calle y en el otro que daba al patio interior. Usaba pastillas de jabón Lagarto y azulete, que venía en una bolsita de tela y se mojaba en el agua del aclarado para dejar el rastro azul y que no amarilleara la ropa blanca. Tambien lejía "El conejo" que venía en una botella de vidrio y tenía dibujada una familia de conejos blancos donde la madre coneja lavaba la ropa en un balde. Más tarde usó detergente en polvo OMO, ESE Y PERSIL.

Jabón Lagarto, eso sí que limpiaba
Esta etiqueta rodeaba la botella
de lejía El Conejo

      Pero cuando yo podía ir al lavadero con la yaya Conxita, nuestra vecina,  me apuntaba, porque me encantaba la luz que venía de las claraboyas en el techo, el ruido del agua  ampliado por el eco de las paredes, el olor a jabón y esas pilas enormes llenas de agua, donde me gustaba meter las manos. Luego la tendía en el terrado de casa, donde nosotras correteábamos y nos regañaban diciendo "no corras, que subirá la vecina de abajo"

En el terrado de casa, la
yaya Conxita posa mientras
yo cuido a mi hermana Gemma

Con Gemma y mi vecina
Conxita, en el terrado con la ropa tendida

     Ya no existen los lavaderos del barrio, los han destruido todos, un patrimonio tan importante y precioso.






      El basurero, un hombre delgado y ágil, venía por las mañanas temprano tocando una corneta ¡Turuuú, turuú!, para avisar a las vecinas de su llegada, entonces bajaban las mujeres en bata y zapatillas con el cubo de la basura, y se lo daban para que él lo vaciase en   su carro. Este iba tirado por un caballo que siempre llevaba un saco enganchado alrededor de su boca, donde le echaba el pan duro que le daban  para que el animal estuviese quieto mientras tanto.

El carro de la basura era un poco más
 grande que éste

   En nuestra casa al principio se cocinaba con carbón. Recuerdo el agujero donde se ponía la olla y otro que había enfrente para poner el carbón y ventilar con un abano de esparto. Para calentarnos en invierno nuestro padre ponía un brasero. Había varios carboneros en el barrio,  donde comprábamos el carbón, uno de ellos se llamaba Quimet. Luego llegó el fogón de petróleo y la estufa también, y los pobres carboneros fueron pasando a la historia. Cuántos sabañones hemos tenido en los pies y en las manos debido al frío...

Muy parecida a esta era nuestra cocina 
de carbón, también tenía cortinas

   Teníamos una nevera en la que se ponía en la parte de arriba un trozo grande de hielo y conforme se iba derritiendo se llenaba un recipiente de agua que había que vaciar muy a menudo. Ibamos a comprar el hielo a la bodega que había en la esquina con la calle Carders, a veces llevábamos un cubo  (vendían unos cubos cuadrados para tal efecto, pero nosotros no lo teníamos) y otras  una bolsa de malla, ¡con una de golpes que nos íbamos dando en las piernas con el hielo...! En casa nos daban  3 ó 4 pesetas y te daban un trozo más grande o más pequeño. Me encantaba el artilugio que usaban para cortarlo, era como una especie de guillotina y ¡ZAS! se cortaba en un instante.

 Aquí se ve la parte de arriba
de nuestra nevera


Era parecida a esta

Qué moretones nos salían de los 
golpes en las piernas con el hielo

    En esa esquina de Jaume Giralt con Carders (justamente donde nació Joan Maragall), recuerdo siempre la presencia de un hombre a todas horas, hiciese frío o calor,  al que llamaban Charlot, mal vestido y con la mirada perdida que tenía perturbadas las facultades mentales. Era completamente inofensivo, nunca se metía con nadie, sólo miraba a la gente que pasaba y que a veces le invitaba a algún cigarrillo.


  Antes había serenos por la noche en las calles. Si alguien venía tarde y los portales estaban cerrados, se daba unas palmadas con las manos y se llamaba "serenooooo", y aparecía él con un manojo de llaves a abrir el portal. Entonces las calles eran tranquilas.

Serenooooo...

   Como en todos los barrios,  de vez en cuando se cometían atracos por la noche en algunos comercios. Recuerdo un atraco que sufrió Electrodomésticos Llagostera en Sant Pere más Baix, y al día siguiente se corría la voz de que había sido la banda del "Titi", un personaje al que le faltaba una pierna a causa de un disparo en un enfrentamiento con la policía. También puede ser que no fuesen ellos, ya que  respetaban el barrio y no solían robar por allí.

   Recuerdo ir con mi  madre por la calle y decirme ella en voz baja "por ahí viene el Titi" y disimular mirando para otro lado con temor. Es cierto que también había delincuencia en esa época, pero más o menos se sabía quienes eran, y ni por asomo había la inseguridad de ahora, y no era por falta de necesidad, lo que hay ahora son falta de escrúpulos.




19 comentarios:

Mª Trinidad dijo...

Maravillosa Historia querida Montse, preciosa de verdad...
Y tú estas la mar de guapa cuidando a tu hernama Gemma, que guapas sois las tres,Gemma, Júlia y tú Montse y si me dejo alguna hermana rectifico.
Un abrazo y mis felicitaciones a tu maravilloso blog, lo estás bordando, guapa.
Un beso y BFDS

Miquel dijo...

Y yo recuerdo el lavadero de la calle Sant Vicents y el de la calle Parlament ¡¡¡ igualitos ¡¡¡ salut

Montse dijo...

Gracias Mari Trini, sí, somos las tres chicas que has nombrado y Juanito, el mayor. Cuídate este fin de semana y descansa, guapa, que debes llevar un trote... Besos.

Montse dijo...

Miquel, me imagino que esos lavaderos que nombras tampoco deben existir. Afortunadamente nosotros encontramos vestigios de los romanos, pero en el futuro seguirán encontrando eso, los de los romanos, porque los nuestros...¡Salut!

Mari-Pi-R dijo...

Me has hecho revivir muchas cosas de mi vida, ya que hemos vivido por ello las dos, la nevera, el hielo, el brasero los sabañones, la cocina de carbón, y el lavado a mano, que duro todo fue para nuestras madres pero en cambio se las veía feliz sin quejarse.
Un beso

Montse dijo...

¡Y lo que costó que mi madre se comprara una lavadora, Mari-Pi-R! Siempre ha dicho que le gustaba lavar a mano, creo que no se fiaba de las lavadoras, uno de los mejores inventos, ahora no sé que haríamos sin ellas. Un beso.

Júlia dijo...

Que lástima que se hayan perdido los lavaderos públicos, deberian haberlos conservado. Creo que todas las personas que los conocimos tenemos añoranza de estos lugares, era el ratito de tertulia de los pobres entre lavado, enjuague, lejia o azulete. Por cierto, el azulete lo usaban también para trazar lineas al pintar las paredes. El papa lo utilizaba y siempre me llamó la atención.

Actualmente uso la pastilla de jabon Lagarto para sacar el tomate de las camisetas de mis niños cuando comen macarrones en casa, es la mejor.

Me maravilla ver que tenemos fotos de la nevera, del terrado con la ropa tendida... vamos de todo...todo...todo. Miedo me dás.

El basurero, eran padre e hijo, las mujeres hacian la charradita con ellos y los niños esparábamos haber si hacía "pipí", pues nos decian que era cerveza.

que bonita era nuestra cocina!!!. Sin lujos, sin casí nada, pero con sabor a hogar.

Besos.

Montse dijo...

Julia, el pipí de los caballos sería como mínimo una Xibeca! ¡Tengo que contenerme para no poner tu foto de espaldas escondida en el WC para que no te fotografiáramos con la toga en el pelo, da gracias! jaja. Besitos.

Gemma dijo...

Recuerdo los lavaderos y su olor.
El de al lado de casa comunicaba con la calle de atrás ¿Metges? No estoy segura, mi memoria no es como la tuya, Montse. Un abrazo y un besazo.

Montse dijo...

Me ha dicho Julia que sí, que es Metges, el nombre de algunas calles del barrio no me los sabía, pero veo que tu sí. Besos guapa.

Josep dijo...

putomeMontse, hoy hay muchas cosas para contestar. Primero, me ha gustado como explicas todo, esto no es ninguna novedad, ya lo se, pero es verdad.
Yo no recuerdo que en mi barrio, Poble Nou, hubiesen lavaderos comunes como estos que explicas. Tengo entendido que habian algunos que eran importantes, como uno en Gràcia.
En casa el jabón lo hacia mi madre.
hacia bastante . O bien para guardar o para dar a las vecinas. Luego te cuento como lo hacia...
Casi al lado de casa habia un bar y su dueño iba a la fábrica de hielo(tu la has nombrado en alguna ocasión) iba con un carretón y traia para llenar sus neveras, y el que sobraba lo vendia algo más caro a los vecinos. Alguna vez yo le acompañaba, pero el olor tan fuerte a salfumán no me gustaba nada.
Había el sereno, es verdad, pero también habia el vigilante. Nunca he sabido para que servia.
Y el basurero! Era el tio más genial del mundo. Donde ahora es el barrio de la Verneda, habian unos vertederos de basura que llegaban hasta la ermita de Sant Martí de Provensals. pues este basurero que era un empleado( te acuerdas que antes no era del Ayuntamiento, era un negocio privado.)subia a las casas con el capazo para recoger la basura. Los carros no eran igual en todos los sitios, me parece...
Un petó.

Josep dijo...

COMO HACER JABÓN EN CASA.
Aceite usado y colado, -Agua, -Sosa caústica,-Las cantidades pueden variar segun el número de jabón que queramos hacer, pero siempre guardando la proporción.

HAY QUE HACERLO EN UN SITIO MUY VENTILADO.
-Diluye la sosa en el agua previamente calentada, echándola lentamente con precaución ya que produce vapores tóxicos. Se crea una reacción química que libera calor y que sera necesario dejar enfriar.
-Echa lentamente el aceite sobre el agua con la sosa, removiendo constantemente y siempre en el mismo sentido, para que no se corte el jabón.
-Calienta la mezcla hasta llegar a temperatura de ebullición y mantenlo durante 2 horas para que se produzca la saponificación.
-Agrega los colorantes y esencias que quieras, cuando la mezcla este a unos 40ºC. (En casa no le ponian nada de esto)
-Vuelca en el molde y deja curar el jabón durante un mes.

Montse, ya se que no vas hacer jabón, pero te aseguro que limpia de verdad.
Esta misma receta, la sigue usando una ferreteria y drogueria que hay en Poble Nou, el otro dia Mari Trini puso unas fotos, es la ferreteria Balius.

Lo que habia que hacer Montse, lo quehabia que hacer....
Un petó.

Manel dijo...

Hola Montse!
cada día més content d'haver trobat el teu blog i d'agrair.t'ho!!!
Amb cada entrada em fas recordar encara més coses de la meva infantesa al barri.
En veritat ja fà temps que barrino l'idea d'escriure els meus orígens per a deixar-ho a fills i nets. Afortunadament, ells ja han viscut en altres condicions però penso que és interessant que puguin conèixer d'on venim.......
Ahir vaig acabar d'escanejar unes fotos meves de Reis de cuan tenia 4-5 anys.
Me les varen fer al fotògraf: Teodoro de Roa, Jaume Giralt, 35-1r-1ª. Suposo que també el deus recordar. :)
Un apunt, si no em falla la memòria. Per les nits hi havia el "Vigilant" i el "Sereno". El primer era qui propiament obría les portes. Portava un bastó i com a molt, potser també una porra??.
El Sereno, encara que també crec que portava les claus, -ja que els dos anaven donant voltes pel barri i tant t'obría un com l'altre- anava armat amb una pistola. Ja que parles de les cuines de carbó, ¿què m'en dius de les planxes, que s'escalfaven a la mateixa cuina?.
I per acabar avui, ¿que tal si algún dia quedem per fer una volta pel barri oberta a qui s'apunti???
Una abraçada!

Manel dijo...

Sobre el gel:
Josep, l'olor a que et refereixes a la fàbrica de gel, no era de salfumant. Era d'amoníac!!!!
El meu pare hi va treballar en una a la Riera de Sant Miquel (Gràcia).
Un dia hi va haver un escapament d'amoníac i varen anar els bombers. El meu pare sabía el perill que hi havía pels veíns -i també ón era la clau de pas- i va voler entrar a tancar-la però els bombers no el volíen deixar. Així què, li varen posar una màscara i enmig de dos bombers, varen arrivar a tancar la clau. Encara recordo que va passar uns díes convalescent a casa per recuperar-se de l'intoxicació d'amoníac.
Salutacions.

Montse dijo...

Sabes, Josep, cuando he leído lo del salfumant ¡Flash! me ha venido a la cabeza la imagen de estar mirando las barras de hielo en la fábrica y notar un olor muy raro, que yo no sabía qué era y sería eso, el salfumant. No había oído nunca que el basurero fuera de casa en casa a buscar la basura con un capazo, qué curioso. Me ha encantado la receta del jabón ¡lo tengo que probar un día! Mi suegra sí lo hacía, le daban el aceite usado de una churrería y siempre tenía trozos de jabón en casa, que desde luego es lo que mejor limpia, y es una buena manera de reciclar el aceite. La Balius la conozco, cuando algo no se encontraba en otra ferretería, allí lo tenían.
Un petó.

Montse dijo...

¡Hola, Manel! ¡Tinc fotos a casa, del fotógraf de Jaume Giralt! i es deia Teodosio de Roa, ho sé perque ho posa al darrera, son fotos fetes a Montjuich, sobre tot. Jo també he fet la historia pensant en els meus fills i nets, perque la vida de abans era tant diferent que val la pena explicarl-lis com vivíam. Josep també diu que hi havien el vigilant y el sereno, pero no m'enrecordo gaire, perque de petita no sortia al carrer a altas hores de la nit, com es comprensible, las pocas vegades sería per anar al cine amb la familia. El nostre treball no ens permiteix sortir gaire, es una fleca, així que diumenges i festius treballem, a veure si quan començi el bon temps i el dia es más llarg quedem tots plegats per voltar per el nostre barri. Una abraçada.

Josep dijo...

Montse, Manel tiene razón, no era salfumán, era amoniaco. Gràcies Manel. Ha estat una pífia monumental, ho sento molt.
Salutacions.

Josep dijo...

Montse, el primer dia de tu blog, cuando dijiste que habias vivido en la calle Jeuma Giralt, te dije que yo habia conocido al dueño de una imprenta que era de las primeras de Barcelona. Se llamaba Imprenta Solsona. Pues la semana pasada estaba en la oficina de la imprenta de este pueblo y tenia un poster enmarcado con la fotografia de esta imprenta. Si te acuerdas de ella y quieres decir algo, te estaremos escuchando.
Un petó.

Montse dijo...
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