miércoles, 15 de febrero de 2012

19 - LAS COLONIAS DE JULIA - CARIÑO (Y ENFADOS) ENTRE HERMANOS




    Cuando le tocó hacer la comunión a Julia, la tieta Elisa le regaló la tela, de batista, y su amiga Salomé le hizo el vestido (luego nos hizo muchos vestidos, incluso los de boda). El vestido blanco, por supuesto, pero con un lazo de terciopelo rosa que quedaba muy bonito, pero que a ella no le gustaba nada porque se veía distinta de las demás niñas. Ella se ríe  cuando recuerda que le colocaron un moño postizo en medio de la cabeza, con su pelo tan rizado  "¡No pegaba ni con cola!" dice siempre. La hizo en el colegio Pere Vila.


Estaba muy guapa

La estampa que repartió Julia
de su Primera Comunión

Por detrás

¿Dónde se metería mi hermano
Juanito, que no sale en la foto?

    Pasada la comunión, el vestido de  Julia se aprovechó para hacer dos, uno para ella y otro para mí, y poco después los llevamos en la boda de nuestro tío Chules (Jesús) que era mi padrino. Se casó con su novia,  Carmen, que era, y sigue siendo, muy guapa, y tuvieron a mis primos Mª Jesús y Javier.

Mis tíos, Jesús y Carmen

Soy yo en la boda de mi tío Jesús, 
con el vestido "aprovechado", 
que bien mono quedó

    En el colegio Pere Vila organizaron unas colonias para las niñas, se trataba de una estancia en Tiana a cargo de unas monjas, y mis padres  apuntaron a Julia para que fuese.

     A Julia no le gustó la experiencia de separarse de nosotros y se pasaba todo los días llorando mirando la foto de la familia, y cuando las otras niñas la iban a consolar, ella empezaba a hablar de su familia y acababan todas llorando. Gran parte del día lo empleaban en rezar el rosario con las monjas, una actividad que no se puede decir que fuese divertida precisamente, para una niñas.


 Julia no podía estar
sin nosotros

    Un domingo pudimos ir los familiares a visitar a las niñas, y ella estaba loca de contento. Una de las monjas quiso hablar con nuestros padres y les recomendó que llevaran a la niña al médico sin tardanza porque caminaba torcida y temían que tuviera problemas de columna, así que mis padres muy preocupados se la llevaron a casa.

   Una vez en casa, Julia se cambió la ropa que llevaba puesta y mis padres se dieron cuenta de que ya no caminaba torcida, lo hacía bien recta. Por lo visto, uno de los tirantes de la falda se había roto y para que no se le cayera caminaba en esa postura. ¡Las veces que llegó a bendecir esa falda! Porque si no, no había posibilidad de volver a casa hasta pasado el mes, eran las normas de las colonias.

Julia, Juanito y yo, parece que la
falda le sigue colgando...

    A veces íbamos a jugar a la "replaceta" que había enfrente de casa y Julia siempre era la protectora de sus hermanos, aunque no fuera la mayor de todos, siempre nos ha protegido, incluso ya de mayores, como hacía nuestro padre con sus hermanos. Julia, te quiero un montón.

En esta foto de Eugeni Forcano creo reconocer
 una de las paredes cicatrizadas por las bombas,
 de la "replaceta"




   Si mi hermano subía llorando a casa porque le habían pegado unos niños, allá iba ella veloz para vengarlo.

Nuestra replaceta en la
nevada del 62

   Claro que, de tanto en tanto, también nos peleábamos, como todos los hermanos. Yo, especialmente, tenía mucho genio y me enfadaba con facilidad "¡Ya está morruda!" decían.

    Recuerdo una vez que me enfadé con ellos,  y yo estaba tan furiosa que me subí encima de  la mesa, donde tenía un piano de juguete de color azul y empecé a arrancar las teclas y a lanzárselas a los dos, mientras se reían divertidos. 
    
       Otra vez fue Julia quien me hizo enfadar y la seguí por todo el piso para pegarle hasta que se metió en una habitación que tenía la puerta con vidrieras y la cerró detrás suyo, yo comencé a dar golpes al vidrio hasta que lo rompí y me corté en un brazo, aún tengo las señales. ¡Tenía un genio...

    De todas maneras eran casos muy aislados y hemos sido unos buenos niños, como todos  en general  en aquella época.

Pero éramos buenos críos

  

14 comentarios:

Gemma dijo...

!Pero, que hermanos más guapos que tengo!. Buenas personas y además divertidos. No podía tener una familia mejor. Os quiero mucho. Besitos.

Josep dijo...

Hay una foto que falta Juanito, seguro que por allí rondaba una pelota.
Montse..ejem, ejem, tu también eras un poco perla, a que si!
Lo de las teclas del piano no se le ocurre ni al mismísimo diablillo. Ostres!!
Un petó.

Montse dijo...

Gemmeta, eso es verdad, otra familia mejor no podíamos tener, además siempre que nos juntamos sale alguna anécdota pasada para contar, y lo que nos reímos. Besos, bonica.

Montse dijo...

Josep, no sabes lo que me arrepentí de destrozar el pobre piano, menos mal que después mi tía Elisa me trajo uno de Suiza, que era una copia en pequeño de un piano de cola, precioso. Sí que era un poco bicho, sí.
Un petó.

Júlia dijo...

Montse, el cariño que he sentido y siento por mi familia es algo que no puedo explicar, fuistes unos niños muy bueno y os habeis convertido en personas excepcionales de las que siempre me he sentido orgullosa.

En los momentos dificiles siempre habeis estado al pie del cañon.

Con la enfermedad del papa todos os portasteis modelicos,,Gemma iba y venia del Clínic a casa, del trabajo al Clínic...

Montse, te has portado con tus suegros, durante la larga enfermedad de los dos a la vez, como muchos hijos jamás lo hubieran hecho.

Para quereros no tengo razones, son sentimientos, para estar orgullosa tengo mil razones.

Ojala os pudiera proteger toda la vida, nada me gustaría mas, pero si que os tendré en mi corazón toda mi vida

Os quiero a todos muchísimo.

Mari-Pi-R dijo...

Cada vez que te leo me sorprendo de todos los recuerdos que llegas a tener y esto que tu no eras la mayor.
Fue una buena idea lo del vestido hacer dos, ya ves lo bien que quedaste en la foto del casamiento.
Un abrazo

Montse dijo...

Julia, me has pillado haciendo tortilla de patatas, así que entre la cebolla y lo que has escrito, no veas la llorera , jaja. Eres nuestra gallina clueca arropando a sus polluelos como dijo una mujer una vez ¿Te acuerdas? Mil besos.

Mª Trinidad dijo...

Fantástico Post, querida Montse, ahora he llegado del trabajo, y me sorprendes cada día, estais guapísimos todos y lo del vestido en dos eso es ser buena modista , no dañar uno y hacer de él dos, y lo guapas que estáis, lo de las bombas es una pasada de recuerdo, y tu hermano Juanito todavía no lo ubico.
Lo de irse a trabajar a Suiza, o Alemania, era normal en esos tiempos, que fortaleza de espíritu tuvieron todos los hombres y mujeres que se fueron a trabajar al extranjero, a Francia tambien iban muchos a vendimiar, a recoger la poma, espárragos etc, es triste pero lo que no te mata , te da mucha fuerza.
Mi abrazo más fuerte a tod@s, los que hizieron esa hazaña, para dar de comer a sus familias, un beso a tod@s.
Y a tí querida Montse un besazo, y muchas gracias por tener esa memoria tan prodigiosa, Gracias guapa te vuelvo a felicitar por tu blog, es entrañable y hermoso como toda tu familia.

Miquel dijo...

Es una historia de Barcelona ¡¡¡ salut

Montse dijo...

Y al mismo tiempo que las voy contando me vienen otras a la cabeza, Mari-Pi-R, y mi familia también me va contando algunas cosas que no sabía. Anoche recordaba que con el vestido aprovechado se hicieron luego vestidos para la muñeca, así que más aprovechado imposible. Un beso, guapa.

Montse dijo...

Mari Trini, suelo soñar mucho durmiendo, pero estos días sueño muchísimo con las personas que nombro, las que están y las que no están, han vuelto a mi vida otra vez, ha sido una buena manera de recobrarlas, aunque sólo sea en sueños. Besos.

Montse dijo...

Barcelona está llena, llenísima de historias individuales y colectivas, Miquel.
¡Salut!

Sandra Garcia Tapia dijo...

Realmente me he emocionado leyendo el post y sobretodo con los comentarios. Un beso.

Montse dijo...

Sandra, tú que nos conoces sabes el cariño que hay entre nosotros, un beso, cariño.