sábado, 25 de febrero de 2012

24 - MI PRIMER COLEGIO - LA TIETA ELISA EN SUIZA



   A mi madre le ofrecieron trabajo para limpiar en un colegio de niñas que había en Sant Pere més Alt, casi enfrente del Palau de la Música. Cómo a mis padres les pareció buen colegio, sacaron a Julia del  Pere Vila y la matricularon conmigo en ese otro. Para mí era el primero, tenía 5 años. Se llamaba "Escuelas de O.P. De la Mujer",  y mi profesora, Mercedes, una mujer ya madura, era buena persona y las niñas la queríamos. Unos años después, cuando oía la canción de Serrat,  "Penélope", me venía a la mente la imagen de esta profesora, la relacionaba con la protagonista de la canción.


Por ese portalón entrábamos al cole

      Recuerdo mi cartera, el plumier de madera de dos pisos, los colores Alpino que teníamos todas las niñas y los poníamos derechos haciendo equilibrios como si fueran soldaditos, la maquineta para hacer punta a los lápices y los cuadernos de caligrafía para aprender a hacer una letra redonda y clara.


Arriba ponía los lápices y abajo los colores

Mi primera caja de Alpino era pequeña

¡Cuántos cuadernos llené!

La lectura y la escritura muy bien, pero
las sumas llevando, me costaron lo mío
                       
   El colegio era grande (o yo lo veía así) y para ir al lavabo teníamos que pasar por un largo pasillo estrecho y poco alumbrado, que daba a unas aulas donde por las noches venían chicas a aprender costura, pero que por el día estaban vacías, así que yo me aguantaba todo lo que podía con tal de no tener que pasar por ahí. Un día no me pude aguantar y me lo hice encima, claro.

Julia asoma por ahí detrás, la 
cuarta por la izquierda


  La profesora de Julia era una salmantina llamada Pilar, que tenía muy buena mano con las manualidades y ella misma les traía el material para los trabajos, pero al precio que a ella le daba la gana, así que siempre se ganaba unos buenos dineritos a costa de las alumnas, a las que les hubiese resultado más económico comprarlo en cualquier librería.

Julia en su clase, a la izquierda
de la segunda fila
   Mientras que en todos los colegios se empezaban las clases a las 9 de la mañana, en éste era a las 9:30. Mi madre, alguna vez para desayunar me compraba una magdalena grande en una granja de Sant Pere més Baix, y la dependienta siempre decía "Ay, que esta nena llegará tarde al cole". Ibamos por la calle Mediana de San Pedro y por la calle Pedro Lastortras, una calle que sigue siendo solitaria como antes.

La fuente de la calle
 Pedro Lastortras


   Un día que subía las escaleras del colegio, mi madre que iba detrás mío me dió una palmadita en el culo y exclamó "¡Pero...si no llevas bragas!". Se me había olvidado ponérmelas, así que le dio las llaves de casa a Julia y ésta corriendo fue a buscarme unas. ¡Cuántas bromitas me hicieron con esto!

Mi madre nos acompañaba al colegio
a Julia y a mí


    Cada jueves venía la señorita de música, a la que saludábamos con la mano a través del balcón cuando la veíamos llegar por la calle de enfrente. Era una mujer sonriente y afable que siempre llevaba un gorrito de piel, de zorro o de otro animal, no sé.


  De vez en cuando, repartían unas bandas de colores que colocaban a algunas niñas que habían sobresalido en alguna materia o en alguna actitud. Siempre me quedé con las ganas, además creo que había tongo (mira, la palabrita que aprendí en la lucha libre).

   Cuando acababan las clases el sábado al mediodía (antes se iba al colegio también los sábados por la mañana), nosotras nos quedábamos con mi madre mientras limpiaba el colegio y nos gustaba ir de clase en clase curioseando. Encima del piano de la profesora de música, había una caja con mariposas disecadas que nos encantaba mirar, y también con mucho cuidado levantábamos la tapa del piano y mirabámos las teclas con ansias de tocarlas, y claro, las tocábamos. Como el colegio estaba vacío y en silencio se oía resonar las dos o tres notas hasta que mi madre nos gritaba desde alguna clase "¡Dejad eso!"

La de la primera fila con la
muñeca grandota, soy yo
   
   En el año 1961 la tieta Elisa, que vivía con nosotros, se fué a trabajar a un hotel de Suiza, donde estaba su amiga Mercedes. Fuimos a despedirla a la estación de Francia, y cuando mi padre se despidió de su hermana, la abrazó y emocionado le dijo "Portat bé". Siempre la protegió como un padre, ya que quedaron huérfanos muy jóvenes.


Mi tía Elisa, su amiga Mercedes
y la madre de ésta

   Estuvo un par de años allí que se le hicieron interminables, nos escribía unas cartas tan tristes en la que nos echaba de menos....

La tieta Elisa

   De vez en cuando nos enviaba un paquete con juguetes, chocolatinas con fotos de paisajes suizos, y cosas que aquí no se veían todavía y llamaban la atención, como el cenicero para nuestro padre, que se apretaba un botón y se metía la colilla para adentro.

Eran unas chocolatinas parecidas

Nos quedábamos con la boca abierta
viendo cómo la colilla desaparecía

   En una de las ocasiones envió para mí un perrillo de peluche, tipo Marilin, con pilas que se sentaba, ladraba y se le encendían los ojos (no he vuelto a ver uno más bonito), a Julia un rompecabezas formado por cubos con dibujos de películas de Walt Disney y a Juanito un coche de policía de hojalata con pilas que cuando llegaba a la pared se daba la vuelta. Para mi vecina Conxiteta también enviaba regalos, entre ellos una muñeca que la llamábamos "peliverde" por que tenía el pelo de ese color.

Con la Conxiteta

     Siendo yo muy pequeña, tenía mi hermana Julia una "guardiola" de barro donde metía las monedas que conseguía o le regalaban. Nuestro hermano Juanito la cogía a escondidas y la ponía boca abajo, y metiendo un cuchillo por la ranura le sacaba las monedas para comprarse cromos de futbolistas con el consiguiente enfado de mi hermana. Hasta que nuestro padre quiso acabar con el "saqueo" y pegó con cemento la "guardiola" en una esquina del suelo detrás de la puerta de una habitación. No sirvió de nada,  pues Juanito cambió la táctica y utilizaba unas tijeras a modo de pinzas, le costaba más trabajo pero algo sacaba. Mi hermana Julia cuando se acuerda dice riéndose "Era un sinvergüenza".

La ahorradora Julia

El "sinvergonzón" de Juanito


La guardiola expoliada
(Bueno, era como ésta)





14 comentarios:

Gemma dijo...

Jaja, de esos cuadernillos yo también hice unos cuantos. Con los años que han pasado y mi hija cuando tiene que comprar colores sigue queriendo Alpino; dice que son los que más me gustan.
Besos, guapa.

Mª Trinidad dijo...

Qué precioso post, amiga Montse:
Y las fotos una maravilla, que guapas estáis en el cole, tú y tu hermana, hay unas fotos que no se reconocer donde están hechas, las de la fuente con una escultura preciosa con una caracola, y al fondo se ven unas torres muy bonitas y no se de donde son?
Un abrazo y muy bonito, me gusta muchísimo tu blog.
Un beso y muchísimas gracias por compartirlo con tod@s nosotros que te seguimos y esperamos siempre el próximo.
BFDS

Montse dijo...

Gemma, creo que esos cuadernillos son los que hacíamos en el colegio Pelayo, no recuerdo cuáles eran los del primer cole. Creo que los colores Alpino, es lo único que sigue igual después de tantos años. Besitos a las dos.

Montse dijo...

Mari Trini, esas fotos son de la Pl. Catalunya y las torres del fondo son de la Rda. San Pedro y el Paseo de Gracia, que seguro que ya le habrás dedicado algún post y si no, no tardarás. Muchas gracias, guapa y un beso.

Mª Trinidad dijo...

Muchas Gracias, pero esas fuentes no están ahora.
Besos

Montse dijo...

Cuando paso por Pl. Catalunya hay tantísima gente que ni me he fijado que ya no están las fuentes, por lo visto ya han desaparecido, como el reloj que había en el césped.

JÚLIA dijo...

Vaya recuerdos del cole...

Enfrente del colegio habia una iglesia que desapareció con unas de las reformas del Palau de la Música, si no recuerdo mal era San Francisco de Paula.

Si, si estabas muy sexi y fresquita sin "calcetas", como entonces no habia Donuts, alguna cosa nos teniamos que olvidar.

Juanito podia haber continuado con el "saqueo" y ahora seríamos (presuntamente)familiares de un político.

Bonitas fotos para decorar tu historia.

PETONS.

Montse dijo...

La iglesia sí era San Francisco de Paula, Julia, donde hice yo la comunión, mira que he buscado información sobre la iglesia y no he sido capaz de encontrar nada, como si no hubiera existido. Jajaja, donuts no había, pero cartera sí.
Si Juanito hubiese seguido el "carrerón" ahora estaríamos montados en el dólar, tienes razón, el papa le cortó la "carrera" de golpe enganchando la guardiola con cemento, jajaja.
Besos.

Eastriver dijo...

jaja, estos recuerdos tuyos son geniales porque tienen elementos dispersos que son de todos, aunque seamos un poco más jóvenes. Esos cuadernos de escritura, por ejemplo, creo que alguno llené. O la guardiola: yo también produje algún saqueo familiar, aunque los cromos que yo compraba no eran de futbolistas sino de la guerra de las galaxias, jaja. Y la idea de ser hija de la mujer que limpiaba la misma escuela a la que asistías, por un lado debía darte esa sensación de familiaridad: campabas a las anchas por aquellas aulas cuando las otras niñas ya no estaban. Muy bueno...

Montse dijo...

¡Hola, Eastriver! creo que esos cuadernos era un poco más tarde cuando los hice, no recuerdo bien los primeros, pero seguro que si hubiera visto la foto los reconocería, claro. ¿Tú también saqueabas guardiolas? pobres hermanos...jajaja
Cuando mi madre limpiaba el colegio, mi hermana y yo casi nos convertíamos en las dueñas y nos movíamos con total libertad, era guay.
Gracias y un abrazo.

Miquel dijo...

la fuente con sua arcón para el pozo del agua ¡¡¡

Montse dijo...

Sí, Miquel, y encima de la fuente hay unos escalones, no me fijé si había otra puerta, pero seguro que sí. ¡Saludos!

maite dijo...

Cuantas cosas te quedaste de aquel tiempo! me encantaría haberme guardado algunos cuadernitos...
bsos maite

Montse dijo...

Maite, las fotos de los útiles de colegio son de internet, voy buscando las que me parece que van bien y las pongo. Ya me gustaría haber guardado cosas de la infancia, pero el poco espacio de los pisos no suele dejar sitio para sentimentalismos, por mucho que duela a veces. Un beso.