lunes, 27 de febrero de 2012

25 - LA GRAN NEVADA DEL AÑO 1962


   Llegó la Navidad de 1962. La Nochebuena la fuímos a pasar a casa de la madrastra de mi madre, la yaya Cándida, en la calle Tantarantana.

   Cuando volvíamos a casa, al entrar en nuestra calle, Jaume Giralt, nuestro padre se tocó el hombro donde le había caído algo y dijo "¡Esto es nieve, mañana nieva!". Al día siguiente, Navidad, nos despertó alborozado "¡Mirad, mirad, está todo nevado". ¡Nos levantamos corriendo y fuímos al balcón, estaba todo blanco, precioso, no habíamos visto nunca la nieve!.

En mi casa siempre tenían el carrete de
la cámara preparado


Julia y yo en la replaceta nevada


La calle Sant Pere més Baix,
en plena nevada

    Mientras mi madre, que estaba embarazada de Gemma, preparaba la comida de Navidad nos fuímos con mi padre, el tiete Pepito y la tieta Aurora al Arco de Triunfo, con chubasqueros, bolsas de plástico en la cabeza y botas de agua. ¡Cómo disfrutamos! El Salón San Juan estaba lleno de gente haciendo muñecos de nieve y tirándose bolas. Con las botas de agua teníamos los pies congelados y nos dolían, pero no hacíamos caso, fué inolvidable.

Mi tío Pepito haciendo un muñeco
 de nieve, bajo la mirada de mi
tía Aurora

La pequeña soy yo jugando 
con la nieve
Disfrutamos, pero con dolor de pies
del intenso frío

    Nuestro padre cogió una gran bola de nieve y la llevó a casa para enseñársela a nuestra madre, metió un poco en una botella con aceite y dijo que era bueno para las quemaduras (mucho después nos enteramos que precisamente el aceite no es lo más aconsejable).


Julia y yo con bolas de nieve en las manos

   Fué una gran nevada que colapsó toda Barcelona, se fué la electricidad durante dos días, y los canelones de San Esteban los preparó mi madre a la luz de las velas. La gente tuvo que ir a los terrados con palas para sacar la nieve que se acumulaba con un gran peso y con el peligro que eso conllevaba, y con un frío que hacía, que teníamos que quemar hasta los periódicos para calentarnos. Esa Navidad volvió la tieta Elisa de Suiza.

Mi tío Angel y mi padre quitando 
nieve del terrado en la casa
 de mis tíos, en Las Planas

   Un par de días después, día de los Santos Inocentes, la tieta Elisa convenció a mi madre para que me cortara el pelo, "porque se me comía la cara" ¿?. Un cabello precioso y largo, que era lo más bonito que yo tenía. Recuerdo cuando iba por la calle con mi madre y hablaba con alguna vecina del barrio,  que le preguntaban que porqué me teñían el pelo tan pequeña cómo yo era, y mi madre les decía que era mi pelo natural. En las peluquerías, años después, las mujeres le decían al peluquero "quiero el color de esa chica, ese rubio ceniza tan bonito",  y éste les decía "Es que ese pelo no es teñido, ese tinte no lo tengo". No es inmodestia, lo cuento tal como ocurría.


   Así que la tieta me llevó a la peluquera del Portal Nou, Marisa, y me lo cortó. ¡Cómo se enfadó mi padre con ellas cuando llegó del trabajo y me vió con el pelo cortado! La tieta Elisa llevó mi pelo a un posticero y le hicieron dos postizos que ella se colocaba cuando se hacía algún peinado elegante.

¡Anda, que el peinado que me hicieron...!
Julia lleva zapatillas por los sabañones, 
seguro que por la nevada

    Rosa, la mujer de mi tío Alfredo, se enteró a través de una vecina que hacían falta camareras en Palma de Mallorca y se lo dijo a mi tía Elisa por si le interesaba. Mi tía pensó que podía ser una buena oportunidad para no tener que volver a trabajar a Suiza, ya que  Mallorca estaba más cerca de casa. 


   Cogió el barco y se plantó en Palma de Mallorca, dirigiéndose a la dirección que le habían dado. Cuando llegó allí se quedó petrificada, porque resultó ser un local de alterne. Ni corta ni perezosa y sin soltar la maleta, se volvió al puerto, y mientras esperaba el barco para volver a casa, llamó por teléfono a una vecina nuestra (nosotros no teníamos) y le pidió que llamara a mi padre. Cuando se puso al teléfono, y le contó lo que se había encontrado en esa dirección, éste le dijo "Vine cap aquí de seguida!" 

La tieta Elisa se volvió a Suiza

   Cuando Rosa se enteró de lo ocurrido, se llevó las manos a la cabeza, porque ella no tenía ni idea de que el trabajo fuera aquel. Mi tía Elisa se volvió a Suiza otra vez.





15 comentarios:

Júlia dijo...

Cuantos años han pasado desde la primera vez que vimos la nieve y que grato recuerdo nos dejó. Llevabamos guantes de lana que al mojarse nos dejaba las manos heladas. Entonces no estaba Decatlon, y si habia algo parecido no teníamos medios para ello.

Hay tu pelo!!!, las ganitas que tenía la tieta de hacerse postizos con tu cabellera. Quien no te conoció de pequeña, pensará que exagero, pero tu pelo tenia la textura de terciopelo y el color era rubio ceniza, algo que no era común ni entonces ni ahora. Precioso.

El papa siempre cuidó de todos y todavía hoy, seguro que él
ayudaría a solucionar cualquier duda.

Blanco y bonito post Montse.

PETONETS.

Mª Trinidad dijo...

Pero qué bonita descripción, de la nevada del 1962, y cuantas fotos tan bonitas, y el arco del Triumfo detras...
Mira querida Montse, con respecto a tu pelo y su color, yo hasta los doce o trece años era muy rubita, y después se fué oscureciendo el pelo de una forma que se me hacían mechas rubias y por cierto muy bonitas,así que bienvenida a club de las rubias, yo ya te veía muy rubita y guapa, pero eso de decir quiero ese color, va un paso, yo de pequeña no conozco a nadie que su madre le tiñese el pelo, eso lo hacían las sras, ya adultas para quitarse las canas y lo hacían en negro azabache, y era un horrror, pero a las niñas, no se les te´ía el cabello, y seguro que lo tenías aparte de precioso y suave, muchísima cantidad, porque se ve en las fotos...
Un beso querida amiga Rubia ceniza, y un gran abrazo.

Montse dijo...

Con lo molesta que es y lo que fastidia cuando alguna vez nieva, pero es muy bonito, y en aquella época que no teníamos ni televisor y sólo veíamos la nieve en postales, fue una maravilla poder disfrutarla.
La tieta no paró hasta que a Gemma también le cortaron el pelo, pero como ya tenía mis postizos, no se hizo otros. Petons.

Montse dijo...

¡Hola, rubia Mari Trini!, jaja, y eso de que las rubias son tontas no es cierto ¿Eh? Ahora soy rubia de bote porque lo que tengo ahora es ceniza, pero sin rubio, gris, gris, así que a teñirse toca. Es cierto que tenía mucho pelo y grueso. Seguro que en Sabadell también nevaría aquel año y lo vivirías como nosotros, disfrutando en la calle con los pies helados.
Besos y abrazos.

Mª Trinidad dijo...

PUES SÍ, NEVÓ MUCHO Y LOS NIÑOS NO FUÍMOS AL COLEGIO EN VARIOS DÍAS, CREO QUE TENGO UN PAR DE FOTOS DE LA NEVADA DEL 1962, PERO EN lA cRUZ DE BARBERÁ NEVÓ, DECÍAN METRO Y MEDIO...
NO SÉ EN BARCELONA CUNTO.
Y SÍ QUERIDA RUBIA, YO TAMBIÉN Y HACE MUCHOS AÑOS ME TIÑO LAS CANAS.
UN ABRAZO Y MUCHAS GRACIAS POR LO DE LA BODEGA EL MAESTRAZGO, HE PUESTO UN ENLACE DE TU BLOG, Y HE QUITADO LA DEL FORN, PUES ES DE MALLORCA, ME LO HE DICHO LORENZO Y YA HE RECTIFICADO.
UN BESO Y MUCHAS GRACIAS GUAPA.

Miquel dijo...

y la gente desde los terrados tiraba a paladas la nieve acumulada....el resultado fue que quedaron un montón de coches abollados ¡¡¡ jajaja

Montse dijo...

En mi calle no había coches, Miquel, pero de vez en cuando se oía un "¡Macagundeu!" porque le habían tirado la palada a alquien que pasaba por debajo, jaja.

Gemma dijo...

Que calentita estaba yo dentro de mi "mami". Igual por eso he sido siempre tan friolera.
Montse, esa muñeca de la foto la recuerdo con un vestido verde y se llamaba Cristina.
Besitos!!!

Montse dijo...

Friolera Gemma! Sí que era Cristina, la muñeca, además llevaba su nombre en el vestido verde. Era tan grande, que un día que la tenía en una silla sentada a mi lado viendo la tele (cuando la tuvimos), nuestro vecino Jordi le tocó la cabeza y le dijo "Adeu, Gemma", pensándose que eras tú, jaja. Besitos.

maite dijo...

Yo he vidido en Berlin para 2 años a ahí no les importa para nada cuando empieza a nevar, ya que estan muy acostumbrados a ello.. no se pueden imaginar la importancia del evento en barcelona ;-)
bsos maite

Montse dijo...

Sí Maite, aquí es todo un acontecimiento que nieve, y el primer día es divertido, pero cuando la cosa se alarga ya fastidia y molesta, porque no estamos preparados ni de calzado ni de abrigo como en una zona donde sea habitual. Un beso.

Mari-Pi-R dijo...

Esto de tener siempre la cámara cargada os ha dejado una infinidad de buenos recuerdos que ahora estas pidiendo recapitular y dejarlos en herencia a los tuyos, claro que nos estamos beneficiando también.
Besos

Mari-Pi-R dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Mari-Pi-R dijo...

El comentario suprimido era el mismo, sabes esto de la verificación de las palabras es un lio, pues sirve de poco y la mayoría de las veces no sale a la primera.
Tan solo una sugestión por la anulación de la aplicación.

Montse dijo...

En efecto, Mari-Pi-R, la cámara siempre cargada, afortunadamente.
Lo de las letras para comentar es un verdadero tostón, no sé porque nos complican la vida. Un beso.