domingo, 19 de febrero de 2012

21 - LOS TRES NOS DIVERTIAMOS


   En un estante que sobresalía de la pared, teníamos la radio, con un tapete debajo, y al mediodía escuchábamos "Tambor", un programa de cuentos que daban a la hora de comer. Por la tarde, mientras planchaba, mi madre ponía la novela "Ama Rosa",  y por la noche nos sentábamos todos alrededor de la radio a escuchar "Matilde, Perico y Periquín". También recuerdo el programa de Pepe Iglesias "El zorro".
Casi todos los hogares tenían
una radio parecida a ésta

   Pero sobre todo recuerdo la publicidad que daban por la radio, la canción del Cola-cao, Lejía Guerrero "lava la señora, lava el caballero", "Rovellons, rovellons, rovellons Tres Pins" o la cancioncita "Somoooos las chicas alegreees que trajo Colsada para quitarles el mal humoooor". Y de vez en cuando, creo que la única canción en catalán que escuchaba por la radio,  una sardana: "La Pepa maca".

   Para pasar las tardes de los domingos, muchas veces nuestra madre hacía rosquillas o mantecados.  A nosotros nos gustaba meter las manos y pellizcar un trozo de masa para hacer rosquillas con figuras diferentes, un monigote, un caracol...Mi madre seguía haciendo las cosas a ojo, así que a veces salían un poco duras, pero estaban buenas de todos modos y nos las comíamos en un santiamén.


Mi madre...

...y las riquísimas rosquillas

   Teníamos en casa unos moldes de metal con forma de estrella y corazón para hacer los mantecados, y yo me subía a la silla para llegar a la mesa y moldearlos. Cuando ya estaban preparados las llevábamos a hornear a la panadería de la Miguela, ya que nosotros no teníamos horno, y después les espolvoreábamos azúcar y canela. Estaban deliciosos.

Aplanábamos la masa y la 
recortábamos con los moldes

  Cuando estábamos en casa, mis hermanos y yo nos entreteníamos jugando  a las cartas, a  "la brisca", "la mona", "el 7 y medio"....Y cómo no, a los Juegos Reunidos Geyper, era el juego por excelencia, podíamos pasarnos horas y horas jugando sin repetir juego. 


Los había de 15, 25, 30, 35...juegos


Cuánto hemos jugado en esa mesa

   A mi hermano le gustaba meterme miedo, yo era extremadamente miedosa, y cuando estábamos sentados a la mesa me decía con voz tenebrosa "Veo una mano negra detrás tuyo", otros días la mano era verde o roja, y me giraba cada vez asustada esperando ver esa mano horrible.

   De vez en cuando, mi tío Pepito, que vivía en el piso de abajo, limpiaba con una manguera el patio interior del edificio, al que tenía acceso porque la baranda de su balcón se abría. Ese momento era esperado por nosotros, porque nos asomábamos al balcón y le cantábamos "la xiringa curta que no arriba aquiiií" y cuando nos cogía desprevenidos nos mojaba con la manguera entre nuestros gritos de júbilo y los gritos de mi madre porque se ponía todo perdido de agua.

Mi tío Pepito

   Cuando íbamos a la calle, jugábamos al escondite, "als quatre cantons", a la xarranca,  y también saltábamos a la cuerda donde Julia tenía un gran dominio. 

Cómo nos divertíamos los tres

   Muchos sábados por la tarde nos íbamos los tres al cine Arco deTriunfo, que era muy barato y ponían sobre todo películas del Oeste. Entonces ponían dos películas y el No-Do, así que nos llevábamos la merienda y pasábamos la tarde allí. También íbamos al cine Manila, al Princesa donde hacían los estrenos de Joselito, Rocío Durcal, Marisol... y un poco más mayorcitos al Lido que estaba en el Pº Sant Joan.

"Un rayo de luz", de Marisol

Esta fue muy popular

   También íbamos a jugar a la Av. Francesc Cambó, al lado del mercado Sta. Caterina. Una tarde Julia se hizo una herida en la cabeza con una caja metálica por la que pasábamos por debajo. Al pasar una chica por allí y ver cómo sangraba, cogió su pañuelo  y le tapó la herida y nos acompañó a casa, donde mi padre la curó.

Veníamos a esta calle a jugar

   En el mismo lugar, otra tarde, yo insistía a mis hermanos que tenía ganas de ir al water,  y ellos estaban tan entretenidos jugando con otros niños que no me hacían caso, hasta que me lo hice encima. Mi hermana Julia, con tal de no ir para casa, me llevó a una fuente que había en un lateral del mercado, (ya no existe esa fuente) me subió arriba y me lavó enterita.  

Era una fuente parecida 

   En aquellos tiempos, era habitual que  el médico nos recetara inyecciones, así que nos las ponía nuestro padre, que sabía hacerlo. Tenía una cajita de metal donde guardaba la jeringa que la desinfectaba con agua hirviendo y alcohol.

Era cómo esta

Los tres con nuestro padre

   Con el tiempo cogió miedo a ponérnoslas y entonces íbamos al pasaje de la calle Gombau, donde había un practicante al que apodaban "El chato", porque lo era extremadamente (al que tantas agujas dobló mi hermana Gemma cuando se ponía tan tensa, cuando la veía temblaba él), o a la farmacia de la calle Sant Pere més Baix,  la más antigua de Barcelona.

Al lado de la farmacia está la casa donde
nació el pintor Isidre Nonell

   También íbamos a pincharnos a la calle Mediana de San Pedro, a un dispensario de la Iglesia de los Camilos, donde había unas monjitas cariñosas que nos daban caramelos.






13 comentarios:

Júlia dijo...

Que buenos momentos pasábamos con la radio, poniendo imaginación a todas las historias radiadas. Entonces, cenabámos entre las 7 y las 8 de la tarde que era cuando llegaba el papa de trabajar, costumbre practicamente perdida en la actualidad.

Leyendo la publicidadad de la época, te veo cantando esas canciones.. siempre has sido muy cantarina, sobre todo zarzuela "un manton de la china na na"...

Que buenas las rosquillas de la mama, eran las mas buenas del mundo y que paciencia tenia de dejarnos toquetear todo.

Bonitas y entrañabes fotos.

Nos divertimos mucho con los juegos y en la calle, comprenderas que cuando una se lo pasa bien, no hay "caca que te menee", ni que sea de tu querida hermana.

Cuantas películas hemos visto juntos y que bien lo hemos pasado.
Nos perdimos algunas con Gemma, que llegó la última pero fue la guinda del gran pastel familiar.

Muy bonito Montse, besitos.

Eastriver dijo...

Mira, pertenecemos a generaciones distintas pero hay muchas cosas que cuentas que yo también he vivido, como lo de ir al practicante, ajjaja, lo de romperle agujas al practicante de tenso que también yo me ponía, jaja, o esos juegos de carta que eran exactamente los mismos, la brisca-.... y la mona!!!, cuánto tiempo sin oir hablar de este juego y los recuerdos que me trae.

Y luego, las otras cosas que yo ya no he vivido, porque pertenezco más a la generación de la tele, las recuerdo de lo que me cuentan mis padres: la Pepa Maca, la radio esa que la hay una casi igual en la casa del pueblo y esas fotos que me llevan directamente a la historia de mi propia familia...

Mª Trinidad dijo...

Muy bueno, lo del cuento Tambor por la rádio me acuerdo perfectamente, y por la tarde he recordado a mi madre y a mi tía cosiendo, en sabadell, llorando por La Ama Rosa, y la Matilde..etc...de todo me acuerdo
Estupendo post, querida Montse.
Pasa un buen domingo en familia, mis felicitaciones, besos.

Montse dijo...

"Hay que ver, mi abuelita la pobre, qué ropas llevabaaa...", ¡otra zarzuela, Julia! jajaja. ¿Y los mantecados? qué buenos...
Era yo muy pequeña cuando lo de la "caca" y la fuente, pero siempre lo he recordado.
La guinda del pastel, o sea Gemma, por ser la última salió la más guapa. Besicos.

Montse dijo...

Eastriver, mi hermana era tremenda para las inyecciones, la pobre qué mal lo pasaba. Yo dije un día que no iba a llorar, y como era tan tozuda, no lloré nunca más al pincharme.
Cuando jugábamos a la mona escondíamos la carta debajo del hule de la mesa, seguro que tú también. Gracias, y un abrazo.

Montse dijo...

Julia, en el post número 2-LA FAMILIA MORA, he añadido lo del atropello del papa.

Montse dijo...

¡Hola, Mari Trini!, qué hartones de llorar antes con las novelas de la radio, además era más emocionante que la tele porque cada uno se lo imaginaba a su manera, así que habían miles de versiones, tantas como personas lo oían, hacían un trabajo increíble en la radio. El cuento de Tambor era como si lo estuviésemos viendo en imágenes, con esas voces dobladas. Gracias, guapa y un beso.

Gemma dijo...

Yo no viví la época de la radio; pero recuerdo haberla visto en casa. Conmigo llegó la tele, jajaja.
Esas agujas del "chato". Cuando entro en alguna enfermeria el olor me recuerda a aquel dispensario.
Ahora ya dejo que me las pongan pero todavía me cuesta relajar el "culo".Petonets!!!

Montse dijo...

Entrabas en la calle Fonollar temblando, Gemma, pobrecita, que mal lo pasabas. Menos mal que ahora ya no ponen tantas inyecciones a los críos. Al poco tiempo de nacer tú, ya tuvimos la tele y nos sentábamos las dos para ver los chiripitiflaúticos ¿te acuerdas? Petonets, bonica.

Mari-Pi-R dijo...

Sabes me ha conmovido el gesto de Júlia de haberte limpiado y dejarte tranquila de nuevo para el juego.
Yo todavía conservo dos cajas metálicas de mi abuelo.
Todo son buenos recuerdos que has vivido y nos los haces vivir a nosotros.
Un abrazo fuerte

Josep dijo...

Montse, es que las agujas de antes hacian un daño terrible, y no es broma. Ahora cuando se la ponen a un niño casi no se enterar. Estaban muy usadas y vete tu a saber como tenian la punta..jajajaja. Tambor creo que lo daban a ls 12.30. Nosotros juegos de mesa aun no existis el geyper , pero habia una loteria en casa que cada dos por tres caia el bombo. Esto de "la xiringa curta que no arriba aquiiií" se lo deciamos al carro o camión elctrico que barria y regaba los arboles. Que gracia. Por supuesto la radio estaba encima de una estanteria . Solo se movia de alli cuando mi padre escuchaba La Pirinaica.Déu Meu Senyor!!!!:
Un petó.

Montse dijo...

Mari-Pi-R, mi hermana era como una madre pequeña, me cuidaba y me protegía, con todos los hermanos lo ha hecho siempre. Es bueno conservar objetos de los seres queridos y saber que lo han tenido ellos en sus manos tantas veces, antes de las nuestras. Un beso.

Montse dijo...

Es cierto, Josep, que las agujas de antes estaban dobladas las puntas muchas veces, qué daño. Cuando jugábamos a la lotería usábamos judías secas en lugar de fichas, lo de las fichas debió ser algo más moderno, igual que los bingos, (no he entrado nunca ni creo que lo vaya a hacer) que se creerían que habían inventado algo cuando nosotros estábamos hartos de jugar a eso, jajaja.
Un petó.