domingo, 22 de enero de 2012

7 - JUAN Y ANTONIA - "EL CUADRO VIEJO"



    Mis tías Anita y Dorín trabajaban   en una fábrica de esmaltados, Pirosmal, en la calle Marqués del Campo Sagrado, cerca de la Rda. S. Antonio, y consiguieron colocar también a  mi madre. Allí pintaba a mano los ribetes de los platos y se le llenaron los pulmones de polvo de tal manera que, años más tarde, los médicos le preguntaban si fumaba, pero mi madre no ha fumado nunca, los pulmones negros eran por la fábrica.



Con las compañeras de Pirosmal,
agachadas, mi madre (la rubia del centro)
y mi tía Dorín detrás mismo


 Palangana fabricada en Pirosmal

   Las tres hermanas se llevaban de casa la comida para comer en el comedor de la empresa y a esa hora iba mi tío Pepito a comer con ellas, ya que trabajaba en una carpintería  en la calle El Cano y estaba relativamente cerca.


Orinal de la época fabricado en Pirosmal

      Cuando salían de la fábrica de esmaltados, algunas veces iba mi madre con su hermana Dorín a bailar al Price que estaba cerca. Allí conoció a nuestro padre que como era guapo y tenía buena planta, mi tía le decía a mi madre "tiene pinta de abogado" ¡No se debieron fijar en las manos de "paleta"!.

Price

Mi padre y mi madre, qué buena pareja

     Durante el noviazgo, que duró tres años, a mi padre volvieron a movilizarle para que acabara el servicio militar que había quedado interrumpido al tener que volver a casa para cuidarse de su hermana Elisa  cuando murió su padre, ya que ella era menor de edad en ese momento.


Esta foto se la hizo mi padre en Tetuán
en Septiembre de 1947

   Mi padre estuvo tres meses  en Tetuán hasta que lo licenciaron, y de vuelta a  Barcelona, al cabo de unos meses decidieron arreglar el papeleo para la boda por lo que, mi madre,  se despidió de la empresa donde trabajaba para ocuparse de la casa. Las compañeras del trabajo les regalaron licoreras, que era lo más económico y la situación no estaba para tirar cohetes. Se encontraron con varias licoreras en casa, que no hacían servir porque no les gustaba las bebidas alcohólicas.


Mi padre, en la fila del medio,
el segundo por la izquierda

       Nuestros padres se casaron el 12 de setiembre de 1948. El tenía 25 años y ella 23. Nuestra madre compró la tela y una vecina, Salvadora, le regaló la confección que hizo ella misma de un traje tipo sastre, muy bonito,  en azul marino, y nuestro padre llevaba un traje prestado por nuestro tío Domingo, que se había casado poco antes.¡ Los dos guapísimos, porque eran pobres, pero guapos, guapos!.


La boda de mis padres, con los familiares
y al lado de mi madre, mi abuelo José

Esta foto presidió muchos años
una pared de su habitación

    La luna de miel consistió en ir al cine París con unos amigos esa noche, no había para nada más... y mi padre se durmió viendo la película.  Se fueron a vivir al piso de Jaume Giralt, 36, 1º 1ª donde vivía nuestro padre con sus hermanos Alfredo y Elisa .

Mi madre, mi tío Pepito y mi tía Elisa

   Al poco de casarse, nuestra madre quedó embarazada de Juanito, y en ese estado iba a casa de su hermana Ginesa, también recién casada, que vivía en la calle Allada Vermell (luego se mudaría con su marido, Ginés, y sus suegros al Verdún), y se llevaba la ropa sucia de su hermana para lavarla en nuestro piso de Jaume Giralt porque allí había agua corriente y así se ganaba algún dinero, ya que mi padre estaba en ese momento sin trabajo.

Mis tíos Ginés y Ginesa

    Nació Juanito en agosto de 1949. Mi madre lavaba los pocos pañales que tenía y los tendía en el balcón que daba al patio interior y más de una vez se encontró los pañales y el balcón lleno de cagadas de los palomos que tenía la vecina de arriba, Luisa, hasta que un día se le acabó la paciencia y se asomó con mi hermano en brazos por la ventana de la cocina para quejarse a la vecina y ésta le tiró un cubo de agua mojándola a ella y a Juanito. Mi madre indignada y furiosa fue a denunciarla.

Bautizo de Juanito
Mi tía Elisa, su entonces novio, mi madre, mi padre
y Mercé y Manel, nuestros vecinos

    El día del juicio la vecina se presentó con dos testigos falsos y a mi madre la acompañaba la vecina de abajo, Aurora. El juez le dijo a mi madre que se fuera tranquila a casa que ya había visto quien decía la verdad. A la vecina de los palomos le pusieron una multa.


   Al poco tiempo de nacer Juanito, estaba mi madre barriendo el piso y descubrió detrás de una puerta lo que parecía un cuadro viejo medio envuelto con un saco. Pasados unos días seguía allí y ella tuvo varias veces la tentación de tirarlo porque le parecía que era un nido de porquería y le molestaba para barrer, pero al final no lo tiró.

    A los pocos días llamaron a la puerta y cuando mi madre abrió se llevó un gran sobresalto al ver que era la policía. Estos al ver la cara de espanto de mi madre la tranquilizaron y le dijeron que no se asustara, que únicamente venían a registar la casa y le preguntaron si había algún cuadro. Ella les contestó que había uno viejo que había estado a punto de tirarlo a la basura y, cuando se lo enseñó, los policías le dijeron "Menos mal que no lo ha tirado, señora, porque podía haber ido usted a la cárcel, ya que es un retablo de iglesia de mucho valor". ¡ A mi madre por poco no le dió un patatús!


¿Sería el retablo parecido a este?

   Se enteraron entonces mis padres que el retablo lo había robado el amante de una vecina y que ésta le había pedido al tío Alfredo que se lo guardara, a lo que este accedió sin preguntar siquiera de dónde había salido. La vecina y su amante pasaron un tiempo en la cárcel y mi tío Alfredo estuvo unos pocos días hasta que se demostró que él no sabía nada del robo. 

   Cuando mi madre recuerda aquello, dice riéndose "Con el hambre que pasábamos y sin saber que teníamos detrás de una puerta algo que valía millones".

















13 comentarios:

Mª Trinidad dijo...

Querida Montse, me has hecho llorar qué vida más dura...
Pero que guapos de verdad todos, ves las fotos y parecen marqueres de la época, bien vestidos y arreglados, hace tiempo en uno de mis post, hablaba de ello, la gente no tenía dinero, pero qué bien arraglados y vestidos iban, a mí mi madre me hacía los vestidos y siempre iba monísima, y hasta ya de mayor me hizo ropa...
Muy entrañable y muy humano como todo tu blog, no me canso de decirte lo buena que eres, y lista como el hambre, lo coges todo a la primera eso dice todo de tí.
¡¡¡ NENA TÚ VALES MUCHO...!!!
Un beso amiga y un buen domingo.

Montse dijo...

Muchas gracias, Mari Trini, eran pobres pero cuando iban arreglados podían pasar por marqueses, como tú dices. Mi madre coser no ha sabido mucho, supongo que al quedarse huérfana tan pronto no tuvo ocasión de aprender, pero nos hacía todos los jerseis de lana aunque le quedaban los cuellos torcidos. Mari Trini, si tienes ocasión de volver a ver el reportaje de "Eduard y la platja" verás el grandísimo parecido de Eduard con su abuelo Ginés en la foto. Un beso.

Nacora dijo...

¡Bueno! Yo me he leído dos capítulos del tirón, el anterior y este.

La verdad, menuda hambre que pasaban, no me lo puedo ni imaginar. ¡A mí me daría algo solo de pensarlo!

Y vaya con los bombardeos, qué miedo debían pasar siempre... Fue una época muy dura en todos los sentidos.


Me ha hecho gracia que, en la boda de la yaya Antonia y el yayo Juan, encima que solo pudieron ir al cine como luna de miel, va él y se duerme. ¡Debía ser muy aburrida la película!


Lo de la vecina con los palomos tiene tela, si es que hay gente para todo, que encima luego se lo dices y en vez de reconocer que están haciendo algo mal, se enfadan... Aún que el juez le dió la razón a la yaya, porque si no...
Hoy en día se me antojaría algo raro un juicio por algo así, de hecho ni harían caso ni que nos quejásemos...

Y lo del cuadro... Digo yo, que si lo hubiese tirado, tampoco sería justo que fuese a la cárcel, porque si ella no sabía qué valor tenía, ni siquiera que era de la iglesia, ¿qué culpa tendría? Pero bueno ya se sabe cómo era, es y será siempre la justícia... ¡Menos mal que no lo tiró! Y menos mal también que se demostró que Alfredo no tenía nada que ver con el robo.


Bueno mama, sigue subiendo capítulos, que son muy interesantes, y además para alguien joven como yo son cosas más curiosas aún, ya que no he vivido absolutamente nada de todo aquello.

Nacora dijo...

Ui, qué largo me ha salido al final, como te he comentado las dos entradas...

gemma dijo...

Recuerdo platos de aquellos en Las Planas; blancos y azules con unos pajaritos. Que guapos nuestros padres!!!! De hecho la mama todavía es muy guapa. "Quien tuvo, retuvo". Besitos guapa.

Montse dijo...

Anna, sí tuvieron una vida muy dura tus abuelos y tus bisabuelos y ojalá que no vuelvan esos tiempos. Al yayo no le gustaba mucho ir al cine si no era una película muy buena y la yaya no recuerda cuál fueron a ver. Petonets.

Júlia dijo...

Que vida mas intensa han tenido las personas de esa generación, comparándola con la nuestra, con la de nuestros hijos. Trabajaban mucho, se tenian que hacer la comida, lavar a mano, cuidarse de los mas pequeños... y todavia tenian humor para ir a bailar al Price.
Cuantas anécdotas tiene la mama para contar y que bien las reflejas en tus escritos. Muy bien. Besos.

Montse dijo...

Gemma, eran los platos de Pirosmal que aún tenía la tieta Dorín en Las Planas, es verdad! Guapísimos eran! Un besito bonica.

Montse dijo...

Julia, por eso cuando oímos decir a los jóvenes que están cansados, es que no tienen ni idea de lo que es cansarse ni trabajar de lo lindo. Además antes se pateaban toda Barcelona a pie, seguro que iban a trabajar caminando, y ahora para pasar tres travesías se coge el autobús. Besicos.

Miquel dijo...

Una de las narraciones que he leído con más gusto y más cariño esta temporada ¡¡¡ sigue escribiendo la historia de tus padres, te sigo leyendo ¡¡ salut

Montse dijo...

Muchas gracias, Miquel, seguiré escribiendo. Saludos.

Josep dijo...

Montse. Gracias por publicar las vidas de tu familia. Cuanto tendrían que aprender mucha gente actual.
la historia del retablo es parecida a una de mi suegro. Tambíen se presentó la policia a casa de mis suegros, buscando contrabando de tabaco. Ya sabes que en aquellos tiempos esto era muy típico. Mucho revuelo pero no pasó nada.
Un petó.

Montse dijo...

Sí, Josep, antes era muy típico todo lo que pudiera aportar algo para casa, y no se cometía ningún crimen por ello, se quería comer. Tantos millones que se lleva ahora toda esa gente que está en el poder y no les pasa nada. Un petó.